
Ninguna familia es perfecta
CELEBRA TU HISTORIA FAMILIAR
¿Quién no ha vivido innumerables problemas dentro de la familia?
Falta de comunicación y entendimiento, peleas entre hermanos, una madre estresante, un padre autoritario, desacuerdos en la pareja, pérdida de la tranquilidad debido a conflictos entre padres e hijos, cambios biológicos y corporales de los abuelos.
Y quién no conoce casos cercanos de…
Divorcios, pérdidas de trabajo, problemas económicos, enfermedades mentales o físicas, adicciones, problemas en la educación de los/as hijos/as…
LA ADOLESCENCIA
Los problemas en la unidad familiar pueden mellar el bienestar de los hijos/as adolescentes, incluso empeorar la convivencia con ellos/as, ya que están atravesando una etapa muy importante en el desarrollo evolutivo.
El cuerpo experimenta muchos cambios físicos, que generan mal estar (crecimiento de los huesos, menstruación…), es una etapa donde descubrimos quien somos, tratamos de identificarnos sexualmente y forjamos nuestra autoestima.
Esta fase es crítica. Si el adolescente no dispone de una buena red de apoyo social y carece de autoconfianza, es posible que aparezcan problemas muy serios: depresión, problemas alimenticios, adicciones (redes sociales, juegos o drogas), delincuencia juvenil, bullying, absentismo y fracaso escolar, conductas desafiantes, etc.

En los institutos, en los espacios de ocio, en la calle, se habla de los adolescentes como personas que molestan, que hacen mucho ruido, que son demasiado aparatosos. «Estos muchacho no respetan nada», «tienen unos gustos horrorosos»…
¿RECORDÁIS CUÁNDO ERAIS ADOLESCENTES?
Lo más importante eran los amigos, ser como los demás, no estar marginado, tener novio/a..
Y ¿con vuestros padres?, ¿Os entendíais?,
Y los problemas… ¿no parecía que os iba a tragar la tierra en cualquier momento?, ¿o que se iba a acabar el mundo?
Ninguna familia es perfecta y puede que el día a día con un/a adolescente en casa no sea tarea fácil, pero al igual que todo llega, todo pasa y todo se transforma… A continuación, os dejo un ejercicio extraído del libro de las pequeñas revoluciones de Elsa Punset, para celebrar tu historia familiar sea como sea:

Compartid los detalles y anécdotas de la familia a la que perteneces ayuda a los miembros de esa familia a sentirse parte de algo más grande que ellos mismo, más enraizados y más sólidos.
No hace falta que tus hijos o tu pareja hayan conocido a las personas de las que les hablas: basta con que sepan que existieron y que forman parte de una herencia cultural y afectiva.

En casa, tened a mano cajas de fotografías de distintas etapas de vuestra vida familiar, o un álbum donde apuntéis los nombres y algunas anécdotas de familiares, aunque ya no estén. Compartid de vez en cuando viejas fotografías, recuerdos familiares, anécdotas y aventuras.